Sasha Sokol nos habla sobre las adicciones que vivió en su juventud

Sasha Soköl nació el 17 de junio de 1970. Once años después, se integró al grupo Timbiriche, que en 1982 lanzó su primer disco. A partir de entonces, la fama le llegó a muy corta edad, lo mismo que una relación de pareja con un hombre muchos años mayor que ella.

A principios de la década de los 90, ya en su carrera como solista, la cantante se involucró en el consumo de dr0g4s que la llevaron a enfrentar también un problema de bulimia, por lo que se internó en un centro de rehabilitación a fin de mejorar sus condiciones de salud que, a decir de ella misma, alcanzaron niveles crít!c0s.

Sasha Sökol rompió el silencio. En el Día Internacional de la Mujer, la ex Timbiriche contó, por primera vez, la verdadera realidad de la relación sentimental que, durante cuatro años, sostuvo con el productor Luis de Llano cuando ella tenía 14 años y él 39.

“¿Por qué miente cada vez que habla de mí? Porque sabe perfectamente que lo que hizo es un delito. Durante toda nuestra relación yo fui menor de edad. Escribo esto llorando. Llorando por lo que sucedió, sí, pero llorando también por lo que sigue sucediendo», denunció Sasha a través de sus redes sociales.

Entonces, a sus 51 años, se hizo un fuerte cuestionamiento: 

«¿Cómo habría sido mi vida si Luis, en lugar de meterme en su cama, hubiera hecho lo que le correspondía, que era cuidarme? Nunca lo sabré. Lo que sí sé, es que las cosas que vives te marcan para siempre. La vida se vive hacia adelante pero se entiende hacia atrás».

Sin embargo, hace más de una década, la intérprete de No me extraña nada contó así su paso por las dr0g4s, en específico, en el consumo de la c0caín4, durante cinco años.

“Como casi todas las adicciones, cuando empiezas a acercarte a ellas, las dominas, luego crees que las dominas y después te das cuenta que para nada las dominas”.

“En junio del 93 tomé la decisión de irme a un tratamiento médico porque me di cuenta que era algo que no podía manejar yo, que no estaba en mi control. Al día siguiente, un 17 de junio, me fui a Estados Unidos a un tratamiento. 

“Sentí que era un lugar más seguro para mí porque no me conocían y porque no iba a haber referencias de ningún tipo, iba a ser una paciente más y a partir de entonces, no me he vuelto a meter nada”, declaró en aquel entonces.

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